cosas de caminar
Hay unos pájaros enormes que gritan como patos. Pero no tienen patas de pato, no andan como patos, no parecen patos. Y sin embargo su garganta está convencida de que son patos. Vuelan como pájaros normales. Me gusta el agua cuando se derrumba. Primero viene una ola, discreta; después crece, se eleva, y llega un instante en que se supera a sí misma y se derrumba. Y hace un ruido hermoso. Un estruendo se va extendiendo por la playa como si alguien desenrollara un trueno. Ahora bien: no todo es color de rosas. Hay un problema con el café. Te dan a elegir entre “espresso” y “americano”. El espresso es fuerte, amargo y brevísimo. Es menos que un trago. Y el americano… el americano es una tragedia. Empezando por el que sale de la máquina del desayuno del hotel, que es tan chirle que parece un té. Y no tiene gusto a café ni a nada que uno pueda reconocer. Como si hubieran confundido un poroto con un grano de café. Por lo demás, paseo por la ciudad vieja o la playa o entro a esos centros...