el instrumento
Mi exmujer siempre me decía, antes de dejarme por uno de sus alumnos de una universidad privada, anda a casa de Laura, anda a casa de Laura. Y yo le respondía, pero quién es Laura chica y ella contestaba: la psicoanalista. Tanto insistió que le hice caso y fui una vez, bueno, dos, pero no me gustó. Laura era una señora mayor, que no me decía nada importante, solo me hacía preguntas indecisas, me miraba con dulzura, una dulzura que me pareció algo fingida, y anotaba cosas en un cuaderno amarillo. Cuando mi exmujer, la que anda empiernada con el alumno de tercer semestre, esa, la que se cree la diva de Puerto Rico, me preguntó, y dime cómo te fue, le respondí pésimo y se puso furiosa y hasta me llamó de pelotudo. Y yo le dije pelotudo no, lo que pasa es que yo no quiero que me anden tocando el inconsciente. Eso es algo así como si en el tren de Buenos Aires – La Plata, alguien se te acercara de improviso y te tocara el culo. Así tampoco le dije, así no. Pero ella no entendió. Me siguió d...