literatura del yo


Algunos grandes poetas de este siglo se quejan de que no hay crítica y dicen estar cansados de la "literatura del yo". Por mi parte, me parece muy gracioso el concepto. Si escribís sobre experiencias supuestamente personales y supuestamente no ficticias, hacés "literatura del yo". Entonces les decís: che, pero Elías Castelnuovo, Fernández Moreno padre, Enrique Medina... ¿qué onda? Si eso no era literatura del yo, ¿de qué era? ¿del otro? 

Ante el peligro de generalidad vacía, especifican el concepto: es una literatura anecdótica y llena de banalidades. O sea que la cuestión no es el yo, sino la vacuidad de las anécdotas. Pero hay anécdotas muy buenas, como las que se dicen de Diógenes el Linyera, cuyo contenido filosófico se transmite a través de ellas. 

Sin embargo, insisten, las anécdotas de estos literatos son vanas y personales. Es decir, los tres elementos se dan a la vez, como una Vana Trinidad. YO te cuento lo que me pasó el otro día: bueno, no me pasó nada. Me parece interesante igual esta anécdota ejemplar. 

Otra queja es que hablan de sus ex. Ahí sí les daría una recomendación, poetas "del yo": todas las balas de la temática "ex" se las gastó Alan Pauls escribiendo "El pasado", la cual es una monumental obra de mierda. Excepto por la historia del artista que penetraba su cuadro con el pene, o no…, hacía que sus amantes lo penetraran. Cosa muy interesante a nivel anecdótico, pero a la patrística de la poesía no le gusta eso. La verdad que es un libro de mierda por su contenido, no sé si es una mierda en realidad. Pero no lo volvería a leer jamás. Los ex me agobian, che. 

Otra queja es que no corrigen sus poemas. Desde ya, la palabra corregir es muy graciosa. Se usa sistemáticamente casi sin cuestionamiento. CORREGIR, como una tarea de matemáticas. Ni siquiera te tiran un "perfeccionar". Un "completar", "mejorar", "redondear", qué se yo. O, sino, "transformar", que es lo más apropiado en realidad.  "Corregir" suena a que cometiste una falta. Un poema malo o un detalle tormentosamente torpe. 

Yo creo que hay dos maneras de perfeccionarse: corregir infinitamente un poema (como seguir dando vueltas con un ex novio) o simplemente tirarlo a la mierda y escribir otro (que es lo que hago Y O, ¡ups! ¡hice literatura del yo!). Bueno, también hay intermedios, que me parece lo más coherente. 

La patrística de la poesía parece no poder aceptar que un poema es malo y no tiene vuelta. Corrigen eternamente hasta que lo salvan. Por eso me hacen pensar que son sacerdotes. No es cosa innoble su empeño, de todos modos. Pero a veces parecen esos padres y madres que bancan que vuelvas con tu ex porque les caía bien. 

No le dan autoridad al prójimo de decir: este es mi poema y está terminado. Tiene que corregir. A veces, incluso, siendo un poema perfecto. 

El problema reside ahí, en la falta de autoridad del otro. Es un problema, para ellos, que haga literatura. Dicen que a la poesía le hace falta público, lectores pasivos, que no escriban. Se lo he escuchado decir a un gran poeta. 

El problema, al fin y al cabo, no es la literatura del yo. Es la literatura del otro.  



 

Ramiro de Mendonça

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