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Mostrando entradas de abril, 2025

mísero heroísmo

Vivo en la era del desapego y eso me da mucha tristeza. Los días en los que la vigencia de las convicciones y las palabras se disuelven a las dos semanas. Solo duran eso, lo digo en serio, dos semanas. Ya decía el viejo Marx que esta es la época en la que todo lo sólido se desvanece en cualquier parte, en la cama, debajo de la regadera, un fin de semana en la playa, en un congreso, en una fiesta, y eso, se los juro me da mucha tristeza.   Soy de esa gente que piensa que las personas, los perros, ciertos amigos, no todos, porque algunos se lanzan unas cagadas insalvables que lo que dan es pena, bueno, que ciertas cosas, libros, recuerdos, son insustituibles. Soy de los que todavía están convencidos de que las personas son como los árboles, y la idea de que dos mil nuevos árboles jóvenes, o dos, o uno siquiera, sean un reemplazo conveniente de unos mil árboles, o dos, o uno, que en muchos casos tienen cien años, o diez, o dos o uno, es realmente ridícula.   Hay personas que...

tendencias modernas, dormir en la calle

Hay un peso significativo en el libro como carga y como amuleto: hay quienes cargan la transición del diario vivir con piedras mágicas de propiedades milagrosas, quienes incluyen dólares en las billeteras o esgrimen cruces con fines de protección o supersticiosa manía de un temor inconfesable. Hay quien me aseguró que llevaba siempre consigo, en un bolsillo de la billetera, un sobre de papel cargado de lentejas. Su terror inconfesable, quizá: que la muerte los encuentre como un sicario al muñeco que queda tendido en el suelo y vienen los niños de la cuadra a picarle los ojos con un palo. No es raro, entonces, pensar en el aura mística del libro que viaja a la par del cuerpo, como un talismán de sobrenatural protección – o no es el que un libro haga un bien, en tanto material orgánico de la cultura en sí mismo, sino que a medida que se perciben o inyectan los microcosmos literarios en el objeto, éste pasa a ser el registro de aquella tentativa de ánima – , incluso siendo éste no leído: ...

tiempos

Hoy. Ayer. Mañana. Un día. Aquel día. Semanas. Meses. Años.  Hace poco. Hace mucho. Hace tiempo. Edad. Edades. Cumpleaños. Mañana. Tarde. Noche. Amanecer. Atardecer. Oración. Caer la tarde. Aurora (de rosados dedos). Nacer. Crecer. Envejecer. Fechas. Calendarios. Hora. Minutos. Segundos. Después. Pronto. Siempre. Nunca. Tarde. Temprano. Jamás. Reloj. Cronos. Cronómetro. Cronología. Ucronía. Sincronía. Disincronía. Verano. Otoño. Invierno. Primavera. Rápido. Lento. Demorado. Ahorrar tiempo. Gastar tiempo. Malgastar tiempo. El río es el tiempo, el tiempo es el río. Los días que royendo están los años. Días antes y no momentos después. La liebre y la tortuga. Efímero. Fugaz. Presente. Pasado. Futuro. Los días van cayendo poco a poco encima de los anteriores. La fuente de la eternidad. Analepsis. Prolepsis. La máquina de Morel. Lineal. Circular. Espiralado. In media res. Metafórico. Mítico. Elíptico. Recurrente. Historia. Memoria. Recuerdo. Las cosas que existen, no el tiempo que las m...

intimidad sigilosa de la espera

a Cayetana  Un día empezó el frío. Después de amaneceres largos, noches cansadas. Era el viento a través de la ropa, esa brisa de la que se dice atraviesa los huesos, hecha del intervalo entre que deja de hacer calor y el aire se hiela con las primeras nubes, la ropa liviana no parece abrigo suficiente, la idea de no saber cuánto más para después, si en el primer destemple entraran ya las mangas largas, las capas de polietileno para aislar el cuerpo del afuera húmedo que aguijonea. Durante el atardecer, el ocaso sucede como lejano, efecto del tono fresco que abre distancia entre el cuerpo y las cosas de las que éste se sirve. El banco de cemento, impenetrable, indiferente, incómodo sin respaldo, el pelo frío del agua intangible de las últimas lluvias. Debería sentir más con cariño este vaho viscoso y de hielo porque con las semanas respirar va a secarse. Pequeños esqueletos, mocos, juegan en el parque. Oscurece. Se enciende el alumbrado público. Estamos en viñeta, a los costados ru...