la casa
Perdí mi casa, bueno, en realidad no fue así. Nací en la sala de una maternidad, la Maternidad del Este, pasé dos días allí y luego me fui. Después me llevaron a mi casa, bueno a la casa de mi papá, y allí crecí. Era grande, cómo, fría, de piso de granito y cerámica, tenía dos pisos y una escalera, un patio grande, una mata de parchita, un porche, una mata de cambur y muchas puertas de madera que se cerraban de golpe cuando hacía mucho viento y dejábamos las ventanas abiertas. En esa casa no fui feliz. Siempre me sentí solo y con miedo. Nadie me hablaba no le hablaba a nadie. Por eso cuando me hice un poco más grande me fui. En verdad lo que pasó fue que salí de mi casa un día y ya nunca volví. No me traje ni una foto por eso a veces, cuando me pongo medio tristón, y le saco las cuentas a la memoria para ver si todavía me acuerdo de cómo era aquella casa me queda debiendo. Lo que me deja ver es solo una parte. Un fragmento de aquello que fue. Ya ni sé si eso que recuerdo...