sobrevivencias
Un día en la ciudad comenzamos a ver tanquetas, tanquetas blancas, que parecían salidas de la nada. Eran imponentes, amenazantes y echaban agua por el techo. No recuerdo exactamente qué año era, lo cierto es que otro día desaparecieron. Nunca logré conocer a alguien que condujera una y pudiera contarme con lujo de detalles lo que se siente estar dentro, cómo se la pasa uno en el interior acolchado de una tanqueta tan blanca, ni de dónde sale tanta agua a presión. Luego me di cuenta de que desaparecieron. Partieron como viejas ballenas afantasmadas por la autopista. Al poco tiempo comenzaron a aparecer corredores por toda la ciudad. Gente delgada que movía las piernas incansablemente. Grupos de atletas de mediana edad que recorrían la gran ciudad a partir de las 6 de la tarde, hablando entre ellos, tomándose el tiempo, las pulsaciones, indiferentes al frío y el tráfico apabullante. Dicen que corriendo se libera el estrés y se cura la histeria. Ellos eran especialistas en este viej...