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Mostrando entradas de diciembre, 2024

sobrevivencias

Un día en la ciudad comenzamos a ver tanquetas, tanquetas blancas, que parecían salidas de la nada. Eran imponentes, amenazantes y echaban agua por el techo. No recuerdo exactamente qué año era, lo cierto es que otro día desaparecieron. Nunca logré conocer a alguien que condujera una y pudiera contarme con lujo de detalles lo que se siente estar dentro, cómo se la pasa uno en el interior acolchado de una tanqueta tan blanca, ni de dónde sale tanta agua a presión. Luego me di cuenta de que desaparecieron.   Partieron como viejas ballenas afantasmadas por la autopista. Al poco tiempo comenzaron a aparecer corredores por toda la ciudad. Gente delgada que movía las piernas incansablemente. Grupos de atletas de mediana edad que recorrían la gran ciudad a partir de las 6 de la tarde, hablando entre ellos, tomándose el tiempo, las pulsaciones, indiferentes al frío y el tráfico apabullante. Dicen que corriendo se libera el estrés y se cura la histeria. Ellos eran especialistas en este viej...

beautiful stranger

No me acuerdo cuándo fue la primera vez que vi pantallazos de la peli de la que voy a hablar. Es probable que haya sido durante mi temprana adolescencia en Aguaray, alguna tarde o noche tirada en la cama, capaz por Cinecanal, Space o I-sat. No creo que la hayan pasado por TNT. No era el estilo. Antes pasaba un poco eso ¿vieron? Una se encontraba por casualidad, haciendo zapping, con una película empezada que por algo captaba nuestra atención, pero no podías saber cómo se llamaba.   A menos que apareciera el nombre, en uno de los vértices superiores de la pantalla redondeada del televisor, junto a la leyenda “Estás viendo…”. Cinecanal creo que hacía eso. Con suerte, si otro día la volvías a encontrar, y otro día, y otro día, podías ir reconstruyendo algo de la trama. Solo hace unas semanas la vi “completa” por Stremio for first time , también en la cama pero en Salta, con otros años, y otro tipo de atención, disfrutándola y haciendo algunas primeras anotaciones para este texto. Cuan...

la lobotomía argentina y la tradición

Al igual que Stevie Wonder, Borges fingió su ceguera durante toda su vida para que le fuera más sencillo convivir entre descerebrados y sodomitas, para que le ayudaran a cruzar las calles y pegar algún subsidio. La figura de autor ciego y sabio, por siempre anciano y por siempre locuaz, aferrado a un bastón nacionalista que en realidad era una barra de metal filosa oculta en la vaina que le apoyaba los pasos, sería la cúspide de una mercantilización espuria que impele al desquiciamiento y la aliteración: no hay intelectual más grande que aquel que se repite a sí mismo ad infinitum, incluso después de muerto, que es cuando comienza la verdadera fiesta. Por eso, cuando algunos se encontraban con Borges en las esquinas sin ochava de San Telmo, se apuraban a tomarlo del brazo para ayudarle a llegar a la otra orilla de las avenidas, y le decían: “Maestro, ¿cómo le va? ¿Sabe? Yo soy escritor”, y él simplemente respondía: “Ah… yo también”.   “Porque el Nobel se lo negaron a escritores g...

autofagia

En el repliegue de la biología, ese tornarse ajeno para inmediatamente volver a sí, como un cáncer que no mata. Pasaron muchas horas desde la última comida. Y si la escritura no fuera sin esa sordera visceral, sin el aturdimiento mudo en la superficie interior del torso. El tamaño del estómago abarca no más de dos puños y cuando el hambre irradia, desdibuja la bolsa hacia un zumbido de tímpano, los órganos se desintegran de tan secos, en desmoronamiento imperceptible al ojo. El hambre como una penca, por la aridez y el viento hueco.   Pero hay un umbral después del cual la sinfonía que ese dolor toca en el lenguaje, compone el caos en sucesión ordenada y abre los pliegues. Si se pudiera escribir con las necesidades básicas satisfechas, pero la urgencia por la palabra aparece después de la respuesta que no llega al grito de auxilio. Para practicar la palabra, de espaldas al abismo, de puntillas en el precipicio, los talones flotan en vaivén hacia atrás, hacia adelante, habita ese bo...