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Mostrando entradas de agosto, 2025

elaboraciones

Caminar por un bosque. El cielo acuarelado y los árboles secos. Íbamos en expedición a través de unas ruinas de vaya uno a saber qué había allí. Nos movía el saber que detrás de las piedras y columnas se erigía una biblioteca, una suerte de espacio seguro. Un refugio. Entramos por el espacio de lo que antes era una pared. A pesar del polvo del tiempo, entre los estantes podíamos encontrar retratos y candelabros que transmitían una sensación de hogar. Pero lo que más nos llamaba era una apertura oscura, similar a una puerta. Digo similar porque el marco se encontraba difuminado, no era claro el límite entre una puerta y una pared. Una suerte de luz negra que absorbía todo aquello que entraba. Una fractura en el espacio. Era tentador entrar. Sentía el impulso de tirarme, aventarme a ver qué había por detrás. Miré a los que me acompañaban y en un pequeño momento de lucidez -cosa que no me caracteriza- mi pensamiento ha hablado por mí y ha dicho “mejor no entremos. Allí está el monstruo. A...

sueño con feroces maquinarias

“Quiero hacer una denuncia pública: hay un chico esquizofrénico. Sé que rompe todas las vidrieras, es el tercer día que llamo a la policía. Pretenden que el pueblo les dé de comer. ¿Nosotros nos tenemos que hacer cargo de las enfermedades mentales de la gente que anda en la calle o cómo es?”.  Hay uno, juro que no es un sueño ni una asociación de típica mezcolanza entre varios elementos visuales (¿de visiones?, preguntan los que se hacen las ovejas negras del rebaño) de locos que andan por ahí, personas de carne y hueso; hay uno que se cruza la ciudad entera, de palmo a palmo, a pie de noche por el paseo y por las avenidas, hasta la 25 de mayo para volver por la ruta 34. No va a ningún lado. Todas las noches, independientemente de la temperatura, va con unas bermudas hawaianas y una mochilita minúscula de escolar que pasa desapercibida en la espalda inmensa del turuleco éste, que además es grandote en comparación a uno que es un viejo escuálido.  Solía despertar de noche a...

gusto a ceniza

Estoy avanzando a duras penas como a través de lana gris. Lars Von Trier (2011)   acerca de la imposibilidad de estar sola, primera tesis: los otros existen. En el límite de la sociabilidad, no poder escupirles en la cara resulta un dolor de muela. El dolor es siempre verdadero. Un escupitajo, me refiero al retazo de bilis pegajosa que apunta al ojo, una vez allí se desliza como una lágrima hasta la comisura de la boca. Verde. De espuma hecha de varias cuotas del hervor del desprecio. Nada noble hay en ser una persona, eso se construye más bien de sucesivas humillaciones al contorno intangible de lo íntimo. Hay, sin embargo, una experiencia entrañable en la humedad visceral del dedo en la sangre fría de la carne abierta. A la par de lo cual, es necesario decirlo también, la humanidad no merece la muerte ni el martirio de nadie en su nombre. Aquella forma torturada del odio al semejante que es el sufrimiento sartreano, en efecto, si el infierno los demás, arropar la paz del yo...

Luciano, murió papá

Papá ha muerto el martes. No encuentro sentido en ponerle una fecha, un día, horario, registros de puntos en una línea continua. “Fue de golpe”, me decían, como si eso explicase y pusiera paños húmedos a la tristeza. No hay registro del tiempo para la muerte, no es algo que se va dando de manera paulatina, en escalones, como si la gente se fuese muriendo de a poco, en cuotas y no de un golpe. La muerte es como un pinchazo. Hace un tiempo, en mi trabajo, apareció una rata. Una interna la enfrentó con el cuchillo con el que cortan las verduras, y la mató de una sola puñalada. La esgrimista actuó con la rapidez y destreza de muerte que liquida a una alimaña. Imagino que la estocada fue al pequeño centro del corazón del roedor. Leo: “las fechas son puntos exactos en la línea del tiempo, certezas, y eso es justo lo que no tengo”. Los últimos días a papá lo medicaban y ataban a la cama. Estaba furioso, puras blasfemias que escandalizaban a mi madre. Ella me dijo algunas cosas, como que l...