elaboraciones
Caminar por un bosque. El cielo acuarelado y los árboles secos. Íbamos en expedición a través de unas ruinas de vaya uno a saber qué había allí. Nos movía el saber que detrás de las piedras y columnas se erigía una biblioteca, una suerte de espacio seguro. Un refugio. Entramos por el espacio de lo que antes era una pared. A pesar del polvo del tiempo, entre los estantes podíamos encontrar retratos y candelabros que transmitían una sensación de hogar. Pero lo que más nos llamaba era una apertura oscura, similar a una puerta. Digo similar porque el marco se encontraba difuminado, no era claro el límite entre una puerta y una pared. Una suerte de luz negra que absorbía todo aquello que entraba. Una fractura en el espacio. Era tentador entrar. Sentía el impulso de tirarme, aventarme a ver qué había por detrás. Miré a los que me acompañaban y en un pequeño momento de lucidez -cosa que no me caracteriza- mi pensamiento ha hablado por mí y ha dicho “mejor no entremos. Allí está el monstruo. A...