beautiful stranger
No me acuerdo cuándo fue la primera vez que vi pantallazos de la peli de
la que voy a hablar. Es probable que haya sido durante mi temprana adolescencia
en Aguaray, alguna tarde o noche tirada en la cama, capaz por Cinecanal, Space
o I-sat. No creo que la hayan pasado por TNT. No era el estilo. Antes pasaba un
poco eso ¿vieron? Una se encontraba por casualidad, haciendo zapping, con una
película empezada que por algo captaba nuestra atención, pero no podías saber
cómo se llamaba. A menos que apareciera
el nombre, en uno de los vértices superiores de la pantalla redondeada del
televisor, junto a la leyenda “Estás viendo…”. Cinecanal creo que hacía eso.
Con suerte, si otro día la volvías a encontrar, y otro día, y otro día, podías
ir reconstruyendo algo de la trama.
Solo hace unas semanas la vi “completa” por Stremio for first time, también en la cama pero en Salta, con otros años, y
otro tipo de atención, disfrutándola y haciendo algunas primeras anotaciones
para este texto. Cuando terminó, salté de la cama y me puse a bailar al ritmo
de Into the groove. Volví a verla
hace unos días, sentada en la cocina, tomando mates y más anotaciones, viendo
detalles que antes no. Y la tuve que volver a ver, haciendo pausas para seguir
notando y anotando.
La historia que se narra en la película en
cuestión es, casualmente, bastante enredada, llena de idas y vueltas, confusa y
con muchos elementos. Creo que esta característica, sumada al hecho de que no
podía verla de principio a fin, más mi capacidad cognitiva limitada, hicieron
que nunca comprendiera bien “de qué iba”. Y, quizás precisamente por eso,
ciertos fotogramas y algunos sonidos me acompañaron fielmente durante todos
estos años haciéndome sonreír y bailar. ‘And
you can dance/for inspiration/ come on!’ ¿Hoy comprendo bien de qué va?
Claramente este objeto cultural me impresionó.
La belleza impresiona.
La peli se llama Desperately Seeking Susan. Es del año 1985. (Datos de colores musicales:
tres años antes se comercializaba el primer compact disc, el CD, y dos años
antes Madonna sacaba el suyo que incluía los famosos temas Lucky star y
Holiday). Actúan la jovencísima Madonna Louise Veronica Ciaconne con Rosana
Lisa Arquette y fue dirigida por Susan Seidelman –quien, me entero, también
dirigió capítulos de Sex and The city–. El guion fue escrito por Leora Barish.
Del diseño de vestuario se encargó Santo Loquasto quien dijo que muchas de las
prendas que Madonna vistió en la película eran de ella, provenían de su propio
placar –lo que es muy evidente si una busca fotografías de ella de aquellos
años o ve videoclips—. Aquí, sin embargo, tengo que hacer una salvedad. Se sabe
que la diseñadora y artista Maripol fue la estilista encargada de diseñar la
imagen de Madonna en aquellos primeros años de su carrera, componiendo un
estilo ecléctico y camp particular con elementos neorománticos, neopunks y del
sporty. Que se adopte ya un estilo propio del actor –en este caso también
cantante–, con prendas personales y accesorios de su estilista para un
personaje, para nada quiere decir que la tarea de un costume designer en un rodaje y antes de éste sea fácil. Todo lo
contrario. Pero ese quizás sea tema para un próximo texto.
Anyway,
el vestuario de esta película retrata muy bien parte importante de la moda
de la década de 1980. A continuación, intentaré describir algunos outfits de Madonna interpretando a
Susan, que casi equivale decir, outfits
de la icónica e influyente Madonna de los 80:
Nada más al comenzar el film, la vemos a la
reina del pop as Susan tirada en un
suelo alfombrado rosa de un cuarto de hotel, espléndida, tomándose una selfie con una Polaroid. Viste un par de
leggings negros cortados –en esta
década los tobillos estaban a la vista–, encima, una malla negra enteriza con
puntillas de encaje –¿o es un body? ¿O un leotardo?– y sobre esta, una chaqueta
corta con cuello smoking y de un solo botón, con hombreras y detalles, parece,
en lamé dorado. (SOFT SPOILER ALERT: esta chaqueta ‘yankee’, junto al par de
aros barrehombros de figurillas egipcias y piedras, son LOS ítems de la
película). De su cuello cuelgan varios collares superpuestos, entre los que se
distinguen fácilmente crucifijos. En una de sus muñecas lleva pulseras de goma
negra, y, en la otra, una pulsera cuadrada, rara. Los labios, pintados de un
rojo furioso. “Se llevaban superpuestos cordeles con mostacillas de piedra
oscura, collares con cruces doradas y colgantes con camafeos victorianos. Este
revoltijo de collares se usaba con maquillaje oscuro para los ojos y lápiz
labial rojo borgoña, tanto para hombres como para mujeres” (Slee y Stadtlander,
2016).
Para salir del cuarto y abandonar a su amante
tras haber leído en un aviso en el diario que su novio Jim la estaba buscando
desesperadamente, Susan se cambia y nos hace acordar a Michael Jackson.
Anteojos de sol Ray-Ban de pasta negra que terminan en punta recta; sombrero
negro de tipo fedora, de ala media, con una cadenita metálica dorada; la misma
chaqueta escandalosa y polémica pero ahora sobre una musculosa de red rosa; los
casi diez collares superpuestos; las pulseras pero ahora junto a guantes de
encaje blanco; un pantalón negro de cintura súper alta con tiradores
enganchados y ribetes en color rosa claro; zapatos abotinados de taco bajo y en
punta; una tote bag amarilla con estampa; una radiocasetera (boombox) pequeña,
roja, rectangular; y un estuche circular, rígido, negro, con calaveras y
esqueletos al parecer pintados con stencils y aerosol blanco.
Cuando Susan llega al baño público de la Port
Authority Bus Terminal de New York, ya de noche, se vuelve a cambiar,
introduciendo pequeñas variaciones. Se saca la musculosa de red rosa cortada
sin terminaciones (ahí podemos observar mejor: tiene un recorte rectangular de
otra tela rosa a la altura de los pechos con una leyenda estampada que dice
Atlantic City, como en su tote bag amarilla). Antes de eso se mira al espejo,
se baja los tiradores azules y elige de su valija/estuche rígido circular con
calaveras la prenda que se pondrá –una musculosa de red negra–, y saca uno de
los aros barrehombros que le robó a su amante criminal, aro dorado con
iconografía egipcia. Se lo pone en el lóbulo de una oreja. En el otro lóbulo
lleva uno con un crucifijo de plástico negro, otro con tiras verdes, más uno de
un brillito pequeñito. La escena termina con Susan en corpiño negro,
transparente, que parece de microtul con bordado floral. Luego ya la vemos otra
vez con la chaqueta puesta, dejando su importante estuche circular/valija en el
locker 303 de la terminal.
Se va al Magic Club donde trabaja una amiga que
es asistente de mago. Está con el mismo pantalón negro con ribetes
contrastantes, la misma chaqueta, la musculosa de red negra que deja ver el
corpiño con los mil colgantes superpuestos, está sin el sombrero y sin los
anteojos, con un cigarrillo en la boca y el cabello recogido con invisibles
dejando ver su cuello y los aros. Lleva su tote bag y su boombox. Su amiga le
dice que puede quedarse en su casa y le da la llave.
Ya es de día y Susan camina por Nueva York
comiendo chizitos amarilos. Tiene que encontrarse con Jim. Roberta, la otra
protagonista de la historia, quiere presenciar ese encuentro romántico. Es una
seguidora y stalker de Susan en
épocas en las que las redes sociales no existían. De nuevo vemos a Susan con
constantes y pequeñas variantes en su look: la chaqueta con bordado ‘yankee’;
los guantes blancos; los anteojos negros; los mismos colgantes y pulseras; el
mismo arito egipcio pero ya no el del crucifijo ni el de tiras verdes en el
otro lóbulo; el pantalón ahora es gris,
más sobrio y elegante, sin ribetes contrastantes, recto, también de cintura
alta; tiene un cinto con importante hebilla metálica dorada; un bustier/corset
corto, negro, tipo balconette con encaje y breteles aparece; también un
importante lazo negro anudado formando un moño que recoge la melena ondulada
rubia con raíces oscuras; al parecer los mismos zapatos negros de cuero
abotinados con cordones, de punta y con taco bajo, cuadrado. La combi de Jim y
su grupo musical tiene pintadas calaveras y esqueletos parecidos a los de la
valija de Susan. Cuando Jim se va, Susan camina y Roberta la sigue.
Están en un negocio de ropa usada que se llama Love saves the day. Ahí Susan
intercambia con el vendedor la chaqueta por unas botas caña media, de taco fino
bajo, con lentejuelas y cierre lateral, lo que permite que se doblen, mostrando
el diseño textil del forro y volviendo la caña más corta, si se desea. Susan le
inventa al vendedor, riéndose, “para convencerlo”, que la chaqueta había
pertenecido a Jimi Hendrix. Cuando Susan se va, Roberta pregunta por la
chaqueta, se la prueba y el vendedor le dice que había pertenecido a Elvis
Presley. Roberta la compra y allí comienza su proceso de transformación.
Me saltaré un look de Susan también negro y con encaje y transparencias para
describir uno más “deportivo”, colorido y con las botas. El plano es abierto y
nos muestra a Susan sentada en un sillón en la vereda del Magic Club, de día,
esperando a su amiga que creo que había renunciado. En el pelo tiene una
vincha/turbante de tela anaranjada con una hebilla de estrella metaliza en un
costado; los anteojos negros de sol; los mil colgantes; los guantes ya no son
blancos sino de encaje negro; las pulseras de goma y la cuadrada o ¿reloj?
siguen presentes en sus muñecas; el arito egipcio también continúa. En cuanto a
las prendas superiores hay superposición de capas: corpiño + musculosa de red +
remera de jersey de algodón anaranjada con las terminaciones cortadas (eso que
una hace a veces con las remeras hacerla más corta, agrandar el escote) de
mangas cortas dobladas y estampada: en el lado izquierdo de la parte delantera
una M y una C en color negro y, en la espalda, el número 6. Abajo viste un par
de leggings negros hasta justo debajo
de las rodillas; encima un short también negro con elástico en la cintura y
broches metálicos en los laterales. En los pies las botas negras con
lentejuelas plateadas, dobladas, dejando ver la tela del interior y las medias
que también son anaranjadas. En la mano una billetera de cuero negra y un
pucho.
Bonus
track o postada: el
año pasado, Juliana Gattas, la cantante de Miranda!, sacó su primer disco como
solista. El video del tema Maquillada en
la cama, que también es el nombre del álbum, a mi parecer, es una clara
referencia o más bien un homenaje a la película Buscando a Susan desesperadamente, al videoclip de la canción Into the Groove, a la época, y, a un
mood, a una actitud bailable.
Slee Natasha y Becca Stadtlander, Guía de estilo: La moda de los pies a
la cabeza, Claridad: Buenos Aires, 2016.
https://the-m-magazine.com/2017/07/29/fashion-el-particular-estilo-de-susan/
https://www.womansworld.com/entertainment/celebrities/rosanna-arquette
https://www.vogue.mx/moda/estilo-vogue/articulos/estilo-de-madonna-en-los-80/12925
https://tomandlorenzo.com/2020/06/one-iconic-look-madonnas-jacket-in-desperately-seeking-susan-1985/
Comentarios