instrucciones para lograr el olvido
A Julio Cortázar
En primer lugar,
recuerde que, desde que ocurrió el hecho, ya ha empezado a olvidar.
Luego, tome el
hecho, retuérzalo. Con sumo cuidado, agarre los minutos, segundos, horas y
métalos en una bolsa. Si son meses, amontónenlos en un cajón, todos enumerados.
Luego, piense un número y tírelos por el balcón.
Sobre los
detalles, infinitesimales, pequeños y mínimos, intente dudar siempre de ellos:
si se trata de un pequeño botón, intente precisar ¿estaba tirado en la esquina
del cuarto de cocina?, o ¿estaba ausente en la camisa que usó en esas lejanas
vacaciones?, o ¿era una tenue imagen, capturada en un cuadro de gusto dudoso?
Siempre comience
como le plazca: fue una tarde otoñal, con olor a jazmín, o era en una noche de
un verano abrasivo. O todo empezó un jueves a la siesta, o era en 1998. Aquí
vuelve a tirar y empiece de nuevo a jugar.
Si cree que ya
olvidó, no se fíe, aquí tenga sumo cuidado. Estará sentado tranquilamente en su
hamaca, mofado de sus ocurrencias, y sandeces. Repasará todo lo que dijo o hizo
con respecto al hecho u objeto, o quizás con respecto a una persona. Y de
repente el corazón se para, y aparece algún instante que lo lleva al punto
cero. Tranquilo, este momento es clave…
Se recomienda
llevar el recuerdo a la infancia, esto es siempre eficaz. Intente hacerse creer
a sí mismo que esto sucedió cuando era pequeño. Esto nos lleva a un punto
culmen, de nostalgia, de desazón, de tristeza y de una tierna alegría… Nada
tiene sentido salvo en la infancia. Cuidado con este movimiento: si se lo
emplea mal, te lleva realmente a la infancia.
Por último,
puede escalar montañas, cruzar ríos, tomar tragos coloridos. Esto no aniquila
el recuerdo, el pícaro arremete con fuerza en lugares insospechados. Aquí
avanza y retrocede diez pasos.
Nota para no
olvidar: meter en una botella y lanzar al mar –si no
tiene mar, al río–, confíe que habrá alguien que lea esta papeleta, enumerada, dudosa,
en punto cero, anclada en la infancia, sin posibilidad de aniquilamiento. No
desespere.
Sonia Campuzano
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